
El sarcasmo por lo general es catalogado como una burla cruel cuyo objetivo es ofender a alguien de forma indirecta, aunque en muchos casos se hace evidente. Esta forma de ver el sarcasmo es superficial ya que en el se mezclan el ingenio y la sutileza de tal modo que se despliega la burla más elegante y astuta, capaz de "herir" al receptor sin que el emisor se vea obligado a usar palabras toscas y obscenas.
El sarcasmo puede tener un tono irónico y en muchos casos parece descabellado e irracional y, efectivamente, eso es lo que se busca al emplearlo, puesto que se hace con el objetivo de confundir a la víctima y en cierto modo retarla. El sarcasmo reta a su receptor: reta su inteligencia. Un sarcasmo que se emplee adecuadamente es muestra de ingenio, demostrando así, la superioridad frente al otro. Superioridad no en el sentido "prepotente" de la palabra, sino en un sentido intelectual, ya que el sarcasmo busca desarmar con sutileza cualquier posibilidad de razonamiento en la victima.
El sarcasmo es pues, ponzoña e ingenio fusionados, un recurso que enriquece el lenguaje, dándole un toque mordaz pero, para que un sarcasmo lo sea en todo el sentido de la palabra, hay que emplearlo con astucia ya que este es expresión de inteligencia.

Buen texto ha logrado, Sebastían. Sumar 0.5 a nota de examen. Gracias
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