domingo, 8 de noviembre de 2009

Mireya: Una vida falsa

Los "Chorros de Tapartó" cuentan la historia de dos mujeres: una (Mireya) prefirió escapar de su sufrimiento y vivir una vida falsa, lejos de su tierra; la otra (Maruja) se ciño a su destino, viviendo un calvario en un pueblo abundante en matanzas, injusticias y pobreza. En este texto me referiré a Mireya, puesto que pone en evidencia un problema existencial que consiste en una falta de identidad, producto de una vida sin rumbo en la que recolectó " falsas" experiencias; experiencias que solo agrandaban un vació que al final la obligó retornar a su pueblo natal, es decir, la obligo a encarar su identidad, sus raíces y el dolor del que tanto había querido escapar.

Mireya, una mujer que recorrió el mundo para escapar de su identidad, refleja el perenne error de los colombianos, que creen que con "escapar" de su realidad van a encontrar la autorrealización y la felicidad. Pero que tan lejos de llegar a ese “ideal” están los que así piensan, puesto que la autorrealización no se encuentra en otro país ni en otro "estilo de vida": se encuentra en el interior de cada uno. El hecho de emigrar a otro lugar, no significa que se va a escapar del sufrimiento; una vez que el dolor ha echado raíces en nuestro interior, este ya no solo es parte del entorno, sino que se aloja en lo más profundo de nuestro ser: lo llevamos a donde quiera que vayamos. Mireya decía: " Una vez que terminaba mi actuación, me iba al camerino y no saludaba a mis admiradores, me miraba al espejo y sentía que algo me faltaba". Evadir las raíces y el sufrimiento que conlleva aceptarlas, solo genera un vació, que al final nos obliga a retornar al pasado por medio de tortuosas reminiscencias.

Así es, Colombia es un pueblo que intenta olvidar, pero ese "olvido" consiste en oscurecer la cruda realidad bajo el manto de falsos ideales, propios de culturas extranjeras que son ajenas a la nuestra. Los colombianos creen que con "adquirir" una vida extranjera, llena de artículos importados, borraran su identidad, echando a la basura sus raíces; cuando lo único que hacen es agrandar un vació, propio de la frivolidad de costumbres ajenas y de la evasión de la propia esencia: la que se trata de negar a toda costa. Pero ¿en qué consiste ese vacío? Mireya lo ponía en evidencia; es aquel sentimiento de que toda la vida nos hemos estado engañando, es aquella falta de identidad que nos atormenta y nos hace dar cuenta de nuestra cobardía. Es un problema existencialista ya que si el hombre es "EL HOMBRE Y SUS VIVENCIAS" ¿que será el "HOMBRE Y SUS FALSAS VIVENCIAS"? Digo falsas, porque el colombiano toma prestadas costumbres extranjeras que le impiden ver su esencia, llevándolo por un camino de autoengaño que da como resultado una existencia frívola y vacía.

Mireya refleja la problemática de un pueblo que vive en constante negación pero, por más que se trate de evadir la realidad, siempre habrá un "retorno al pasado" en el cual el sujeto evoca con dolor la realidad que con tanto empeño evadió, sintiendo como su esencia se ha disuelto en una vida llena de engaños y extravagancias.

2 comentarios:

  1. Sebastían, ha presentado una postura bien argumentada, clara y con algunos problemas por resolver (Falsas experiencias? si las vivió no son falsas, otra cosa sería si las inventara); sin embargo su postura y la estructura utilizada para refrendarla es bien lograda. Gracias por su texto.

    Nota 5%: 5.0

    ResponderEliminar